Un encuentro con Miguel Hernández
“Cuarenta poemas, un intenso trabajo actoral, un espacio escénico abierto, una dramaturgia sencilla e inteligente, un juego teatral rico en imágenes, en símbolos y sediento de cercanía y complicidad, una escenografía plástica, sobria y cargada de significación, una buena iluminación y un vestuario y un espacio sonoro acertados, dan forma a una propuesta que nos acerca al poeta, a su palabra y a los momentos más significativos de su vida.
Hay momentos hermosos, intensos (“Rosario dinamitera”, “La canción del esposo soldado” o “El tren de los heridos”…) hay poemas dibujados por los cuerpos y las voces, hay un universo dramático y hay, sobre todo, mucha vida.”
Joaquín Melguizo (Heraldo de Aragón).



Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.


